Tempus crastinum
Dada la situación de pandemia actual a nadie le sorprendería que el sistema educativo se convirtiese en una experiencia a distancia, diferente, en la que las pantallas y la casa del alumno sustituyesen al aula. ¿Asusta, verdad? Pero... ¿y si le echamos un vistazo?
Las clases ya no tienen numerus clausus, de hecho, ni siquiera el profesor imparte sus clases a tiempo real. Todas las clases son grabadas y pasan a estar a disposición permanente del alumno. Se sigue un temario bien estructurado y organizado, de manera que el alumno puede encontrar la explicación que necesite en un índice muy detallado. Esto facilita que el alumno pueda regresar en cualquier momento a aquel contenido que le genera dudas. La parte práctica de las asignaturas se realiza en streaming: un profesor resuelve ejercicios en una pizarra; otro atiende las dudas en el chat.
Esto ocupa las primera parte de la mañana, después, para que los estudiantes puedan reactivarse físicamente y relacionarse, se realizan actividades lúdico-educativas para fomentar el trabajo en equipo y un buen ambiente. ¡Hasta se incluyen contenidos de las clases teóricas! Después de un par de horas de actividad física, los estudiantes se reúnen en grupos con sus tutores, para descansar y favorecer una buena comunicación entre alumno y tutor.
A continuación, los estudiantes participan en la preparación final de la comida y las mesas, para así comer todos juntos. Se aprovecha toda oportunidad para enseñarles sobre nutrición e higiene alimentaria.
Los exámenes no existen, se realizan evaluaciones para monitorizar la efectividad del proceso educativo y poder tomar decisiones que puedan mejorarlo, pero el estrés y la valoración por notas ya no existe. Cada estudiante progresa a su ritmo, para esto, las clases grabadas tendrán diferentes ritmos de explicación, de manera que cada alumno vaya eligiendo su propio ritmo asesorado por sus padres.
Por las tardes, los alumnos podrán contactar con tutores específicos para cada asignatura. De esta manera, los alumnos podrán plantear todas sus dudas y los profesores plantear respuestas personalizadas para cada uno de ellos. Cuando los chavales adquieren un nivel de madurez y desarrollo, considerado suficiente por los orientadores del centro y sus padres, se habilita su acceso a los estudios medios o superiores de su elección.
¿Qué os parece? ¿Lo intentamos?
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